domingo, 16 de junio de 2013

Habrá que devorarse cada estrella hasta enquistarse la maravilla en las arterias.

 Nos sostiene es la belleza, esa, que no tiene rostro.



Desentono y apropósito, no espero que nada cambie, es solo que me niego a perder mi color.



Me nacen pétalos como granadas.




Será crudo este invierno, será aún más crudo así , mas todas estas semillas tal vez crezcan cuando llegue la primavera.





Toda verdad nos desata de la incertidumbre.




No sangran las calles más que mis manos,
voy pateando la niebla con mi alma espesa 






Yo nunca creí que el Arte me iba a incendiar las manos.




No tenía ni un granito de obscuridad para nadie.




La mente tiene barreras, pero a la música no la engañamos. Ella nos muestra tal cual somos.




Me crié entre sus puertas vaivenes, sus oscilaciones, laberintos internos . Nada más impredecible que un mar quieto

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