GAZA.
Cuéntale los dedos a tu hijo,
que mañana tal vez no haya más dedos,
que mañana tal vez no haya más hijo.
Que se vuelve salvaje la noche en los escombros
y se gasta el aire el polvo.
Una niña brota de las entrañas
de una madre muerta.
Y allí la historia no se cuenta,
la historia será siempre la historia.
Aunque se rompan todas las estrellas
y acribillen cada casa habrá memoria.
Habrá dedos. Habrá Gaza.
Habrá mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario