sábado, 20 de septiembre de 2014

GAZA.



Cuéntale los dedos a tu hijo, 
que mañana tal vez no haya más dedos, 
que mañana tal vez no haya más hijo.
Que se vuelve salvaje la noche en los escombros
y se gasta el aire el polvo.

Una niña brota de las entrañas
de una madre muerta.
Y allí la historia no se cuenta,
la historia será siempre la historia.

Aunque se rompan todas las estrellas
y acribillen cada casa habrá memoria.
Habrá dedos. Habrá Gaza.
Habrá mañana.

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